Garoña, permanecerá cerrada.

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La central nuclear de Garoña, permanecerá cerrada.

Endesa e Iberdrola, copropietarias de la central nuclear de Santa María de Garoña, no están invirtiendo en la planta.

Las exigencias del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), no han sido cumplidas, desde el cierre en 2012.

A pesar de ello, se han gastado más de 300 millones infructuosamente.

Las modificaciones de diseño solicitadas, eran la causa, de no cumplirse, que evitarán la aprobación gubernamental de su reapertura.

El conocido como PDT (Propuesta de Dictamen Técnico), es el informe preceptivo que el CSN, debe entregar al Ministerio de Energía.

Este ofrece los elementos clave que permitirán al gobierno decidir si si renueva la licencia de explotación de Garoña, que venció en 2013.

Modificaciones pendientes

El CSN, a su vez, espera de que Nuclenor, la sociedad que opera la planta, ejecute las modificaciones.

garoña cerradaPero Nuclenor, propiedad de Iberdrola y Endesa a partes iguales, no han acometido las reparaciones.

Estas se centran en cambios del sistema de tratamiento de gases de reserva, mejoras en el aislamiento de contención y la separación de trenes eléctricos.

También, incluyen la protección de equipos, frente a la caída del techo de turbina, en caso de incendio.

Nuclenor,  había pedido la renovación de la autorización, en 2014 al CSN, con un calendario en el que la culminación de las obras sería en septiembre de 2015.

En función de esta previsión, el CSN calculó que su PDT estaría lista a finales del año pasado.

Trabajos paralizados

Un año después, no han concluido los trabajos, y según el inspector residente en la central, todo está paralizado desde julio.

La inversión restante, se estima cercana a 10 millones de euros.

Algunas fuentes indican que el organismo, pudiera  emitir en enero el informe, con algún tipo de condición.

Aun asi para la puesta en marcha quedaría un largo camino.

Primero el  Ministerio, debería puede decidir si entrega o no  a la central una nueva licencia de explotación.

Y aun cuando así lo hiciera,  quedaría pendiente el proceso de recarga de combustible, que posee sus propias exigencias técnicas.

Esta parte del proceso, luego de la catástrofe de  Fukushima, se ha encarecido y su costo, supera los 100 millones.

Parada por no ser rentable

La parada se produjo en 2012, por razones económicas principalmente, agravadas por el incremento de impuestos.

Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, fue quien comunicó a los sindicatos que Garoña cerraba, por motivos económicos.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, sancionó a Nucleonor, con18 millones, por el sorpresivo cierre.

Y meses después, en julio de 2013 se publicó la Orden ministerial que cesaba definitivamente su explotación, por eso ahora requiere otra licencia.

A pesar de ello, en febrero de 2014 se aprobó el Real Decreto 102/2014, que permitía a pedir una nueva licencia.

Nuclenor, entonces solicitó una licencia por 17 años, un plazo que le permitiera amortizar las  inversiones exigidas.

La demora en cumplir con las exigencias, podrían estar basadas en que las autorizaciones en  España, de operación de las centrales nucleares, son por plazos de 10 años.

Esto y la inseguridad, de renovar el contrato por  tiempo suficiente,  parece no convencer a  Nuclenor  a gastar más.

Ante el gasto generado, 300 millones de euros, el peso repercute en la contabilidad.

Iberdrola ya la ha  tiene amortizada en su contabilidad,  ya que da 40 años de vida a sus activos atómicos, pero no Endesa, que los amortiza en 50 años.

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