Ley francesa de cambio energético

La aprobación de la ley francesa que promociona un cambio energético en Francia.

El hecho es un paso importante en la promoción de las fuentes renovables.

“Somos el primer país con una legislación global contra el cambio climático”.

Así concluyó la ministra de Ecología francesa Ségolène Royal, la sesión de la Asamblea Nacional que aprobó la Ley de Transición Energética.

Con el apoyo de los ecologistas, el Gobierno de François Hollande, adoptó la normativa para cambiar el modelo energético.

ministra-francesa-de-energia Este paso ayuda a promover las fuentes renovables, el transporte limpio y la edificación sostenible.

Francia, que limita así, su energía nuclear, busca reducir su factura energética y liderar en Europa la reducción de gases.

El Gobierno, que presentó su proyecto en julio pasado, confía en que la nueva ley genere un nuevo mercado tecnológico con más empleo y mayor competitividad.

El Gobierno de Hollande quiere llegar a la próxima Cumbre del Clima, a celebrar en París en diciembre próximo, como el alumno más aventajado.

Aunque el presidente de la República se ha mostrado pesimista sobre las posibilidades de alcanzar un acuerdo global en dicha cumbre, apuesta firmemente por esta revolución energética.

Hollande y su discurso sobre una “transición ecológica”

Es conocida la visión del presidente galo, de convertir la protección del medio, en una fuerza económica  y no en un freno.

Hollande exigió,  a la UE Europa, un recorte mayor de las emisiones de gas de efecto invernadero.

Como también se manifestó, en su momento, a favor del cierre de Fessenheim,  la central nuclear más antigua del país.

Debe recordarse que con la misma vehemencia, dio un portazo a al posibilidad de la exploración de gas de esquisto, en el país.

No es de extrañar pues, que aprobará esta ley.

La ley ha obtenido 308 votos a favor y 217 en contra.

El principal partido de la oposición, la derechista UMP (Unión por un Movimiento Popular) ha rechazado la norma.

Su justificación, es que ella obligará al cierre de 24 reactores nucleares en diez años.

El diputado socialista Christophe Bouillon ha asegurado que esta no es una “ley antinuclear”.

Con ella, el Gobierno socialista pretende reducir en un 40% las emisiones de gas de efecto invernadero de aquí a 2030.

Además, dividirlas por cuatro en 2050, y que las energías renovables generen el 32% del total del consumo a finales de 2030.

Así como también, dividir por dos el consumo de la energía final en 2050.

Se frena así, en el país más nuclearizado del mundo (por habitantes), la potencia actual de su energía nuclear.

Esta, no deberá suponer más del 50 % de la producción de electricidad en 2025.

El plan de acción es importante y cuenta con un presupuesto de 10.000 millones en tres años.

Cada año se renovarán 500.000 edificios.

Todas las viviendas francesas deberán renovarse antes de 2030 para consumir menos energía.

Se ha establecido un techo de consumo por metro cuadrado y año.

Se simplificarán los papeleos para las licencias de obras.

Toda nueva obra, deberá tener en cuenta las normas medioambientales y los inmuebles públicos serán de energía positiva.

Las administraciones públicas, darán ejemplo con la elección de sus flotas de vehículos.

Pero no solo ellos,  taxis y rentadoras de autos, deberán disponer de un 10% de coches limpios en 2020.

Se instalarán siete millones de puntos de recarga eléctrica en todo el país.

Los privados tendrán importantes ayudas para cambiar un diésel por uno limpio.

Se prohíben las bolsas de plástico de un solo uso y los supermercados no podrán tirar a la basura los alimentos no vendidos.

Esta última norma es la enmienda más reciente incorporada a la ley en su trámite parlamentario.

 

 

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